
DE TARGET A MATCH
UNA OPORTUNIDAD QUE NO PODEMOS IGNORAR
La Silver Economy representa una transformación económica y social sin precedentes. En Europa, este mercado alcanzará los 6,4 billones de euros en 2025, representando el 32% del PIB europeo.
Para 2050, más de 2.000 millones de personas en el mundo superarán los 60 años. Este no es solo un dato demográfico: es la redefinición de lo que significa envejecer.
6,4 billones €
Valor de la Silver Economy en Europa (2025).
44%
del gasto total de hogares europeos proviene de mayores de 50 años.
65%
de la riqueza en España está en manos de mayores de 60 años.
EL TURISTA SILVER: MÁS ALLÁ DEL ESTEREOTIPO
Olvida todo lo que creías saber sobre el turista senior. El nuevo viajero silver.
- Viaja fuera de temporada alta, contribuyendo a la desestacionalización.
- Realiza estancias un 40% más largas que otros segmentos.
- Tiene una tasa de repetición superior al 60%.
- Busca experiencias auténticas, no circuitos estandarizados.
- Domina la tecnología y planifica sus viajes online.
- Representa un incremento potencial del 25% en ingresos turísticos.
No se trata de adaptar artificialmente nuestros territorios para «capturar» un segmento de mercado. Se trata de recuperar la autenticidad mediterránea que encaja de manera natural con este viajero.
CATALUÑA APUESTA POR EL TURISMO SILVER

La Generalitat de Catalunya ha identificado el turismo silver como una prioridad estratégica para el desarrollo turístico sostenible de la región.
«Tarragona es un destino estratégico para el desarrollo del turismo silver»
— Cristina Lagé, Directora General de Turisme de la Generalitat
PROGRAMA DESTINO SILVER: DE LA TEORÍA A LA ACCIÓN

Un programa de formación intensivo y práctico diseñado para profesionales del sector turístico que quieren posicionar su destino en el mercado silver.
VIVÆNT: FILOSOFÍA MÁS ALLÁ DE LAS MARCAS

Más allá de la formación, VIVÆNT es un movimiento que recupera y celebra el estilo de vida mediterráneo auténtico. Una filosofía que redefine el turismo desde la convivencia, el ritmo pausado y la conexión real con el territorio.
No se trata de etiquetar destinos como «senior-friendly», sino de recuperar la esencia mediterránea: esa forma de vivir donde el tiempo se mide en conversaciones, las comidas son encuentros y cada lugar cuenta una historia.